Pio la albufera

Trujillo, mucha Historia por Descubrir

La Historia de Trujillo se ha construido en un amplio territorio en el que esta ciudad se erigió como núcleo principal y centro rector. Fue a partir de la ocupación musulmana, cuando su carácter defensivo se hizo más patente. Territorio cristiano desde 1232, la ciudad pasará a depender directamente de la Corona englobándose en la diócesis placentina. Es entonces cuando se define el amplio territorio sobre el que Trujillo ejercerá su jurisdicción; siglos después, las dificultades económicas de la Corona irán reduciendo su amplísimo alfoz.
El crecimiento del arrabal en torno a la iglesia de San Martín marca el principio de un basculamiento del peso económico e institucional desde la villa amurallada a la plaza llamada entonces del arrabal. En 1430 Juan II concede a Trujillo el título de ciudad y en 1465 Enrique IV le otorga el mercado franco de los jueves. Su gobierno aparece controlado desde la reconquista por diversas familias que se organizan en torno a tres linajes: Altamirano, Bejarano y Añasco. Esta división acaba organizando la totalidad de la sociedad medieval, integrando en ella a los miembros de las dos minorías religiosas presentes en la ciudad, judíos y musulmanes.
Numerosos trujillanos contribuirán a que la historia de la conquista y la colonización de América estuviera unida para siempre a esta ciudad. Tras un siglo XVI de crecimiento y dinamismo, los siglos siguientes suponen para Trujillo el comienzo de una larga crisis urbana y económica. Durante la Guerra de la Independencia la ciudad es invadida y arrasada y aunque el proceso de reconstrucción se alargaría a lo largo del XIX, algunas de sus heridas persistirían hasta bien entrado el siglo XX. Con la recuperación de la democracia y el desarrollo del Estado Autonómico, Trujillo ha encontrado nuevos referentes en un mapa regional cambiante en cuanto a centros de decisión y en un mapa económico regional y local igualmente redefinido.

 

 

 

Golondrina Daurica